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Susurros

de Carmen Cecilia Suárez

 

Todos los mendigos se sientan a descansar en el umbral de mi puerta. Él era el único hosco que no saludaba y en ocasiones me increpaba con insultos. Por esto, a mí no me simpatizaba. A diario subía cargado de cartones y trapos que recogía para vender.

Poco a poco su alevosía se fue tornando en silencio y se volvió indiferente. Dejó de trabajar. Pasó a sentarse todo el día en el quicio de la puerta de la casa de enfrente, debajo del balcón. Ahí toma el sol, se rasca y de vez en cuando canta con una voz ronca canciones muy suaves. A su lado ahora se ve una mendiga joven, con cara extraña de gitana húngara, una trenza negra, mirada triste y una cierta elegancia en su porte, a pesar de sus andrajos; a ratos la veo peinándose y arreglándose el vestido.

En el día nunca hablan. Pero a veces los escucho en las noches, susurrando palabras de amor.

 

 

Villa de Leyva, flores

Villa de Leyva

Villa de pescadores, litoral colombiano

 

Litoral colombiano

 

Litoral colombiano

 

 

 

Azucenas

Atardecer en la costa

Balcón en Cartagena de Indias

 

La sabana de Bogotá